¿Has sentido alguna vez tensión muscular que no desaparece con un masaje común? El masaje de tejido profundo llega justo a las capas más internas de tus músculos para liberar esas contracturas y dolores persistentes. A diferencia del masaje relajante, este método utiliza presión intensa para trabajar zonas específicas que suelen estar muy tensas por estrés, malas posturas o actividad física.
Lo genial de este masaje es que ataca la raíz del problema, no solo la superficie. Por eso muchas personas lo prefieren cuando tienen molestias que no alivian otros tipos de masajes más suaves. Si sufres de dolor en la espalda baja, cuello o hombros, este es un buen aliado.
Además de reducir dolores, esta terapia mejora la circulación y ayuda a eliminar toxinas acumuladas en los músculos. Se siente un alivio intenso, aunque puede ser un poco incómodo durante la sesión porque la presión es fuerte. Pero, ojo, debe hacerse con cuidado y por un profesional capacitado para evitar lesiones.
Otra ventaja importante es que puede mejorar tu movilidad. Cuando los músculos tensos limitan tus movimientos, este masaje los libera y facilita que vuelvas a moverte con libertad y sin rigidez.
No necesitas hacer mucho antes, solo llegar con la mente abierta y dispuesto a sentir algo diferente. Es común sentir molestias leves durante el masaje, pero luego el cuerpo queda mucho más relajado. Después de la sesión, es recomendable hidratarte bien y evitar actividad física intensa para dejar que los músculos se recuperen.
Si buscas un masaje que te ayude a tratar problemas musculares crónicos o simplemente aliviar estrés acumulado dentro del cuerpo, este masaje es ideal. Eso sí, siempre consulta con tu masajista o un especialista para que te explique si es la mejor opción para ti.
En resumen, el masaje de tejido profundo no es para cualquiera, pero cuando se hace bien puede ser la diferencia entre seguir con dolores o recuperar tu bienestar.