Si estás esperando un bebé, seguro habrás escuchado que un buen masaje puede ayudar con tanto estrés y molestias físicas. Pero, ¿sabías que no todos los masajes son adecuados durante el embarazo? Aquí te cuento lo esencial para aprovechar los beneficios sin riesgos.
Durante el embarazo, el cuerpo de la mujer cambia mucho: más peso, malas posturas, hormonas que afectan las articulaciones y músculos tensos. Un masaje prenatal ayuda a aliviar dolores de espalda, piernas hinchadas y reduce la ansiedad. Por ejemplo, muchas embarazadas comentan que mejora su sueño y les da más energía.
Pero ojo, no se trata de un masaje cualquiera. Se necesita una técnica específica que respete la delicadeza de esta etapa y evite presionar puntos que puedan generar contracciones.
Antes que nada, consulta con tu médico si puedes recibir masajes y qué tipo. Evita masajes en el primer trimestre o si tienes condiciones como presión alta o riesgo de aborto. Una terapeuta entrenada en masaje prenatal sabrá qué movimientos usar y qué evitar.
Busca a alguien que adapte la posición del cuerpo para que estés cómoda, por ejemplo, de lado si ya tienes barriga. También es importante usar aceites naturales y evitar aromas fuertes que puedan causarte náuseas.
¿Quieres hacerlo en casa? Pide a tu pareja que se concentre en movimientos suaves, especialmente en hombros y espalda baja, sin apretar demasiado y con comunicación constante para saber si te sientes bien.
El masaje prenatal no solo alivia el cuerpo. También ayuda a liberar tensiones mentales, mejora el ánimo y la conexión con el bebé. Así que si decides probarlo, hazlo con cuidado y disfruta de ese momento para ti y tu pequeño.